50 años de la Comisión Cívica de Alicante
Hace 50 años que un grupo de personas decidió que no podía perderse durante más tiempo la memoria de Alicante. Y se pusieron manos a la obra.
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Ginés García Gómez
5/15/20264 min read


Hay ciudades, como Alicante, que recuperan su memoria porque un grupo de personas decide que no puede perderse. Desde hace medio siglo, la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica ha sostenido un trabajo continuo, documentado y persistente que hoy permite reconstruir episodios que durante décadas quedaron dispersos en archivos, cementerios, testimonios y espacios sin señalizar.
El caso alicantino no es una excepción aislada. Es un ejemplo claro de cómo funcionan estos organismos en España y en otros países: asociaciones que nacen desde abajo, que combinan investigación, pedagogía, activismo y diálogo institucional, y que acaban convirtiéndose en referentes para comprender el pasado reciente y adelantarse al futuro.
La Comisión Cívica de Alicante ha desarrollado esta tarea con una continuidad poco frecuente. Su historia permite entender por qué estas organizaciones son necesarias y qué aportan a una sociedad que quiere mirarse sin distorsiones.
Un origen que anticipó un movimiento más amplio
La Comisión Cívica surgió en los años setenta, cuando la dictadura aún no había terminado y hablar de fosas, fusilamientos o exilio implicaba un riesgo real. Ese origen temprano la sitúa entre las primeras iniciativas ciudadanas de memoria democrática en España. Su objetivo inicial fue claro: identificar a los represaliados, dignificar los espacios donde yacían y reconstruir trayectorias vitales borradas por la represión.
Ese impulso inicial coincide con lo que ocurrió en otros lugares: en Cataluña con los primeros grupos de familiares de desaparecidos; en Andalucía con las primeras exhumaciones locales; en Francia con las asociaciones de deportados; en Alemania con los colectivos de memoria antifascista. En todos los casos, la memoria empezó fuera de las instituciones.
Cincuenta años de trabajo documentado
La actividad de la Comisión Cïvica es constante y abarca ámbitos muy distintos:
Recuperación de espacios y señalización de lugares de memoria
Localización de restos de 26 republicanos fusilados en 1939 en el cementerio de Alicante.
Actos de homenaje con familiares y representantes de movimientos guerrilleros y antifranquistas.
Señalización del Campo de los Almendros, con placa y monolito.
Memoriales en el Puerto de Alicante, incluyendo el monolito provisional inaugurado en 2014 y la reivindicación del memorial de Eusebio Sempere.
Inauguración del busto del capitán Dickson en 2013.
Investigación, divulgación y jornadas académicas
Jornadas internacionales sobre la Guerra Civil (2014), con la primera proyección en España de La maleta mexicana.
Colaboración con la Universidad de Alicante en ciclos, conferencias y encuentros anuales de memoria democrática.
Presentaciones de libros como Los españoles de Mauthausen o Canal de la Guerra Civil de Ángel Viñas.
Participación en investigaciones sobre violencia política, religiosa y de género.
Cultura, arte y memoria
Exposiciones como 100 artistas por Miguel Hernández, Homenaje a Miguel Hernández 75x75, y muestras en Santa Pola, Dénia, Alicante y Xixona.
Conciertos y recitales: Luis Pastor, Paco Ibáñez, Adolfo Celdrán, Juan Carlos Mestre.
Talleres de sensibilización como Entrenar el pensamiento para la acción.
Acción institucional y política pública
Reuniones con la Generalitat Valenciana (2017) para solicitar la anulación de la sentencia contra Miguel Hernández y la instalación de memoriales.
Participación en la retirada de calles franquistas (2017).
Impulso de la Ley de Memoria Histórica y Democrática en el ámbito valenciano.
Colaboración con ayuntamientos, sindicatos (UGT, CCOO, Intersindical), partidos y asociaciones.
Proyección internacional
Homenajes en Cardiff (2015) a los brigadistas internacionales y al capitán Bolesom.
Participación en actos del International Brigade Memorial Trust.
Actividades vinculadas a la memoria del exilio y la deportación.
¿Por qué son tan importantes las organizaciones de Memoria?
El caso alicantino permite entender algo esencial: la memoria democrática no se sostiene sin estructuras cívicas estables. Las instituciones pueden legislar, financiar o acompañar. A veces hacen justo lo contrario. Por eso, el impulso nace y permanece con colectivos como la Comisión Cívica.
Su función es triple:
1. Documentar lo que no estaba documentado
Muchos de los datos que hoy forman parte del relato público —nombres, fechas, lugares, fotografías, testimonios— existen porque estas organizaciones los buscaron cuando nadie más lo hacía.
2. Crear comunidad alrededor de la memoria
Los actos en cementerios, puertos, plazas o centros culturales no son ceremonias aisladas. Son espacios donde familias, investigadores, artistas, estudiantes y ciudadanos se reconocen en una historia compartida.
3. Mantener la continuidad
Las instituciones cambian con los ciclos políticos. Las asociaciones, cuando están bien organizadas, mantienen una línea de trabajo que atraviesa décadas. La Comisión Cívica de Alicante lo demuestra: ha trabajado con gobiernos de distinto signo, ha resistido periodos de silencio y de negación, pero también ha aprovechado momentos de apertura para avanzar.
La Comisión Cívica de Alicante demuestra que la memoria democrática es y debe ser una práctica sostenida que combina investigación, pedagogía, arte, activismo y diálogo institucional. Su trayectoria es un ejemplo de cómo una ciudad puede reconstruir su pasado reciente con rigor y sensibilidad, y de cómo una sociedad puede asumir su historia sin miedo.
Alicante no es un caso aislado. Es un espejo. Lo que aquí se ha hecho —y se sigue haciendo— explica por qué estos organismos son necesarios en cualquier territorio que quiera comprender su pasado para fortalecer su democracia.









